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By Zelidéh López

¿Qué hago aquí? En busca de mi centro

¿Qué hago aquí? En busca de mi centro es una reflexión, que curiosamente, dejo en infinidades de ocasiones en mis artículos, libros y redes sociales. Llegar al centro de uno mismo es lo más difícil que he hecho.

Hay demasiadas distracciones en el entorno que no nos permiten ese espacio a solas con uno mismo. Aunque está comprobado que el cerebro no es multitask y que cuando nos enfocamos en algo lo demás es ignorado, cuesta trabajo concentrarse en uno mismo y callar la mente.

¿Qué hago aquí? Es una pregunta que te lleva a pensar en tus dones, talentos, misión de vida y lo que has conseguido hasta este momento. Si tienes esas respuestas, no es garantía de que estés haciendo lo que es correcto o lo que en verdad amas. Hay muchas circunstancias que nos alejan de lo que verdaderamente somos. Así que te pregunto ¿Sabes cuál es tu centro? ¡conoces tu interior? Y lo más importante ¿Eres feliz con tus resultados?

«Conquista al enojado no enojándote; conquista a los malos con bondad; conquista al tacaño con generosidad, y al mentiroso diciendo la verdad.»

¿Qué hago aquí? Usar mis dones y talentos

¿En verdad lo hacemos? Infinidad de veces he buscado en internet esta pregunta. Creí que todo lo podía conseguir a través de otras fuentes y las demás gentes. Si haces esa pregunta en el internet te vas a encontrar con 659,000,000 respuestas. Desde títulos de canciones, hasta reflexiones y mucho más.

Te mentiría si te digo que las he leído todas. Lo que sí hice es leer el enfoque psicológico, el filosófico y hasta el ético. El resultado es siempre el mismo, las respuestas son únicas y están en tu interior. Cuando busqué esta pregunta desde el enfoque bíblico me llevé tremenda sorpresa.

¿Qué hago aquí? Ese es el contenido casi por completo de la Biblia, responder esa gran pregunta ¿Qué haces en este planeta? ¿Quién te creo? ¿Para qué te creo?

Los Anunakis ¿son parte de esa respuesta? ¿Qué tanto tiempo le has dedicado a tu vida interior? ¿En esa búsqueda has descubierto que tienes más incógnitas que respuestas? Como verás surgen, siempre, más preguntas que respuestas. Lo que intento con este artículo es acortar tu búsqueda y compartirte lo que he encontrado. ¿Qué hago aquí? Me llevo a los sumerios, el árbol de la vida y los textos bíblicos apócrifos.

Acortar caminos para responder ¿Qué hago aquí?

Encontré algunas palabras que te servirán en esta búsqueda interna. Algunas palabras clave son:

Creciente fértil

Sefirot (https://youtu.be/3MOUNlZCgr0)

Egipcios

Textos cuneiformes

Mesopotamia (https://youtu.be/rIlh-EYWgoQ )

Es justo comentar que para los académicos los que no escribimos con pie de página debemos ser ignorados. Es decir que, si el texto que lees no lleva un rigor académico y de investigación, es un texto que no tiene valor científico. Te comento esto porque si buscas algo más académico o basado en investigaciones estrictamente científicas, este no es el mejor texto. Sin embargo, si cuenta con investigación de campo que acortan distancias.

Tengo 62 años y sigo preguntando ¿Qué hago aquí? No tanto por no haber encontrado respuestas, sino porque las respuestas han sido increíblemente variables dependiendo de mi entrono, la cultura actual, el trabajo, las circunstancias, las emociones y lo que quiero.

Es decir, cada etapa de tu vida tiene una respuesta única. Una vez que superas o logras esa parte, surge la incógnita ¿Qué hago aquí? Lo que si ha sido una constante para la pregunta es recibir una respuesta acorde con mi interior.

 

La madurez cambia la perspectiva

Se supone que siempre tendremos las mismas metas o expectativas para nuestro futuro. La realidad es que no. Las personas cambian y los planes también. Si bien es cierto que el proyecto de vida te ayuda a mejorar los planes y la concreción de tus metas, el proyecto de vida debería ser dinámico. Lo que significa que debe ajustarse y cambiar con el tiempo, el entorno y las circunstancias.

Buda dijo, “Hay tres cosas que no se pueden ocultar por mucho tiempo; el Sol, la Luna y la verdad”. Es decir, siempre va a surgir una respuesta original a la pregunta ¿Qué hago aquí? Es una necesidad humana tener pertenencia. Pertenecer a algo es fundamental para la estabilidad humana. Es por eso por lo que el adolescente busca desesperadamente pertenecer. Cuando en casa no hay un modelo o lo han dejado “suelto”, ese adolescente encontrará su respuesta a su manera.

¿Qué hago aquí? Es una pregunta que nos hacemos desde el mismo momento en que tenemos conciencia de espacio y tiempo. Para nuestra gracias, eso ocurre a muy temprana edad. Desafortunadamente, las respuestas, en ocasiones, llegan demasiado tarde.

Cuando rectificas tu raíz, es posible rectificar tu vida. Cuando sabes cómo fue tu desarrollo prenatal y las emociones de tu madre, sabes lo que hay grabado en tu inconsciente. Las respuestas que buscamos están limitadas por los programas que hemos recibido durante el embarazo, la primera y segunda infancia. Hay etapas fundamentales para que un ser humano sea lo que es de adulto. Para saber ¿Qué hago aquí? Es necesario conocer que guardas en tu interior y que tanto has olvidado tu misión de vida.

La misión de vida responde a la pregunta ¿Qué hago aquí?

En los textos o palabras clave que te deje, encontrarás algunas respuestas que te servirán o no dependiendo de estos programas limitantes. Se supone que nuestra genética cambia con las emociones, las experiencias y las vivencias. Además, existe la epigenética y la plasticidad neuronal. Esto nos lleva a afirmar que el ser humano que eras ayer cambió. Por lo tanto, las respuestas a tus preguntas, específicamente a ¿Qué hago aquí? También cambió.

Sin embargo, tu paquete origina, tus dones, talentos y herramientas internas, siguen guardadas en alguna parte de tu interior, tu genética, tu epigenética y tu cerebro. No se borran porque son tus programas personales. Son lo que te hacen único, irrepetible e insustituible.

Deseo que encuentres tus respuestas. Espero que el camino no sea largo y que la información acorte distancias entre tu búsqueda y tu respuesta. Lo que sí importa es decirte que las respuestas no las tiene nadie. Están en ti y tu mente. Están en tus percepciones, tus creencias y tu cultura.

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