Desarrollo del Cerebro Infantil (La ley del menor esfuerzo)

El cerebro infantil crea un contacto inmediato con la persona llamada mamá. De ella depende, en gran medida, que ese ser humano se transforme para bien y por su bien y tenga los recursos necesarios para ser utilizados en el momento que lo necesite (adolescencia). Hola yo soy Zelidéh López y hoy estaremos ahondando en la maravillosa masa encefálica llamada cerebro, bienvenido.
despedida
Zelidéh López
Orientadora familia

El encuentro de dos personas es como el contacto de dos sustancias químicas: si hay alguna reacción, ambas se transforman.

Carl Gustav Jung

La formación del cerebro humano inicia muy temprano en la etapa prenatal. A tan solo tres semanas de haber sido concebido un ser humano, su desarrollo cerebral se dispara rápidamente, y es un proyecto que dura hasta la muerte. Esto es así porque los mismos eventos que ocurren al principio de su vida cerebral, ocurren durante toda su vida al responder a experiencias, sonidos, emociones, recuerdos, etcétera. La única diferencia entre el cerebro del neonato y un cerebro adulto, es que el del adulto depende de la plasticidad y el esfuerzo para aprender y en el bebé su crecimiento es absoluto y total porque absorbe los aprendizajes de todo lo que lo rodea.   A su vez, en los primeros años de vida el bebé grabará mucho de lo que usará en su vida de adolescente y adulta.

Plasticidad neuronal

La plasticidad cerebral en los niños y jóvenes tiende a tener dos caminos uno positivo y otro negativo. Positivo porque el aprendizaje desde el embarazo y hasta los 3 años es muy veloz y tenemos la oportunidad de activar una gran cantidad de conexiones neuronales, el cerebro está más abierto y dispuesto al aprendizaje. Negativo porque también son más susceptibles al daño emocional, físico y psicológico. Además les afecta el medio ambiente donde se desarrollan dejando una impronta negativa muy importante cuando no son atendidos con calidad. Esto incluye alimentación, juego, contacto emocional positivo, caricias, atención, lectura, paseos, contacto físico, sociabilidad, etcétera. Los adolescentes por su parte, al tener ese gran proceso de crecimiento emocional, su cerebro se vuelven vulnerable y con menos resistencia. Por naturaleza el cerebro tiene la tendencia de hacer aquello que le cuesta menos trabajo (la ley del menor esfuerzo). Los padres de familia, sin darnos cuenta, fomentamos que eso se potencialice cuando no dejamos que nuestros hijos se esfuercen o hagan cosas por sí mismos desde muy pequeños para ir acostumbrando al cerebro a esforzarse un poco. Con esta información te pueden surgir una serie de preguntas que trataré de anticipar y responder.

La información genética de los seres humanos sólo proporciona los datos básicos que obtiene de la unión de un gameto femenino (óvulo) y un gameto masculino (espermatozoide). Esto incluye la forma en la que el sistema nervioso (neuronas) responde a una cierta experiencia. La información genética también nos ayuda a adaptarnos al medio ambiente geográfico, familiar, de creencias y cultural porque ya viene escrito de alguna manera. Sin embargo, si las situaciones cambian y las experiencias de tu bebé son distintas, por alguna razón, la genética también cambia. En este sentido está involucrado el cortisol, del cual hablaremos en otra oportunidad.

Por otro lado, el cerebro humano nace con el potencial de aprender más de un idioma a la vez, porque responde a los diferentes sonidos creando un banco de información importante para el aprendizaje del habla, la lectura y la escritura. Si el cerebro no es estimulado para obtener esta información, esas conexiones cerebrales se pierden y la facilidad de aprendizaje de un segundo o tercer o muchos idiomas, costará más trabajo según vayan creciendo. Lo que nos lleva a la siguiente pregunta.

La poda o selección de circuitos neuronales activos tiene lugar a lo largo de la vida. El cerebro quita o corta todas las neuronas que no han sido activadas y que le ocupan espacio; eso hace más eficiente su trabajo de transmitir información (sinapsis). Sin embargo,  es mucho más común en la primera infancia. Los períodos sensibles parecen ser válidos para el desarrollo humano, se dice que los primeros 1000 días del bebé son primordiales para estimular todo lo más posible las conexiones neuronales de los niños. Una buena guía para hacerlo, son las inteligencias múltiples. Éstas te dan orientación de la forma en la que es correcto o más asertivo estimular a los niños, lo único que deberás hacer es adaptarlo a la edad de tu bebé. Por lo tanto, los bebés también requieren que los padres de familia estén constantemente implementando actividades que les ayude a que sus neuronas hagan las más sinapsis posibles (con varios ejercicios al día de 10 minutos será más que suficiente). Por ejemplo, la visión es un punto muy importante, los niños deben ser debidamente estimulados. La primera estimulación y la más importante es que tu bebé recién nacido tenga la oportunidad de observar tus ojos. A los bebés les llama mucho la atención los ojos humanos. Ellos pueden ver y detectar el humor y el carácter de las personas a través de los ojos. Además de activar su cerebro social, los niños empiezan a sentirse más seguros y en confianza. Si tu mirada es la de una persona molesta, estresada o enojada, el bebé no succionará la leche materna y seguramente brotará el llanto. También es necesario que vea colores y movimientos para tener una entrada visual normal o pueden sufrir un deterioro permanente. Los móviles te ayudan perfectamente con esta etapa y además tienen música, un factor muy importante en el desarrollo del bebé.  Si los niños nacen con los ojos cruzados o «perezosos» no podrán desarrollar la agudeza completa y la percepción de profundidad si el problema no se corrige lo antes posible. Al bebé no le hace daño un poco de luz solar, sólo evita que le dé directo en los ojos. Los baños de sol deben ser diarios y un periodo de 10 minutos para que la vitamina D se produzca efectivamente. Hemos mencionado que el lenguaje, de alguna manera, se construye desde el vientre materno y se estimula a través de las conversaciones, la lectura, las descripciones, las canciones de cuna y todo lo que puedas compartir verbalmente con tu bebé cuando está dentro del vientre materno. Cuando nace, el sistema lingüístico es desarrollado importantemente con palabras y sonidos. El bebé debe recibir el parto sónico; será la impronta para que todo lo que tiene que ver con el habla, la escritura, la lectura, y la personalidad, se pongan en acción. Las habilidades lingüísticas dependen críticamente de las aportaciones verbales (o del lenguaje de señas, en el caso de los bebés con deficiencias auditivas) en los primeros años o ciertas habilidades, especialmente la gramática y la pronunciación, pueden verse afectadas permanentemente si no son estimuladas en sus períodos sensibles. El período sensible para el aprendizaje de idiomas tiene su impronta antes de los seis meses y empieza a cerrarse alrededor de los cinco años de edad y termina cerca de la pubertad. Esta es la razón por la cual las personas que aprenden un nuevo idioma después de la pubertad casi siempre lo hablan con acento extranjero. La recomendación seria acercar a nuestros hijos a la escucha de diferentes idiomas para que tengan una impronta que les servirá cuando empiecen a aprender a hablar y escribir. Por ejemplo, poner un video de una mamá leyendo un cuento en francés y ponerle ese cuento varias veces en la semana. Lo mismo con el inglés o cualquier otro idioma que quieras que aprenda. No se trata de que lo aprenda de inmediato, lo conveniente es estimular esas conexiones neuronales que tiene que ver con el lenguaje y se haga durante el período sensible de su impronta. Finalmente, no le quita nada el hecho de que escuche cuentos desde recién nacido. Lo que debemos cuidar es el volumen y la duración. Lo demás el cerebro se encarga de realizarlo. Gustav dice que “Conozca todas las teorías. Domine todas las técnicas, pero al tocar un alma humana sea apenas otra alma humana” lo que nos lleva a la siguiente pregunta:cosa muy malar.

Todavía falta mucho por saber acerca de cómo funciona nuestro cerebro. Así que la respuesta, en este momento seria, probablemente sí. En el caso del desarrollo visual, ciertas aptitudes están más en riesgo que otras cuando la visión de un niño pequeño es deficiente debido a desviación u otros problemas visuales (como cataratas congénitas).Dos capacidades visuales –la agudeza (la percepción de los mínimos detalles) y la binocularidad (el uso coordinado de ambos ojos), que es especialmente importante para la percepción de la profundidad– dependen de la experiencia visual normal como niño, mientras que otras dos aptitudes visuales –la visión de los colores y la visión periférica– no se ven impedidas por los problemas visuales a edad temprana. Una distinción similar tiene lugar en el desarrollo del lenguaje: ciertas aptitudes (como la gramática y la fonología, que son la aptitud de percibir y producir sonidos individuales del habla) son más sensibles que otras (como el tamaño del vocabulario) a la experiencia de un niño con el lenguaje en los primeros años de vida.Sabemos mucho menos sobre el desarrollo de otras aptitudes mentales, como el funcionamiento emocional, las aptitudes matemáticas o musicales. Si el desarrollo de estas aptitudes es comparable al de la visión y el lenguaje, podemos esperar que algunas características estén sujetas a un período crucial mientras que otras no lo estén. Una aptitud musical conocida como “afinación perfecta”, la capacidad de identificar una nota musical sin referencia a una nota afinada, al parecer se desarrolla solamente en músicos que comenzaron su capacitación antes de los siete años de edad (y aun así, no en todos los músicos profesionales se da). En forma análoga, el desarrollo socioemocional de un niño depende de un apego positivo y afectuoso a un proveedor de cuidado principal, sobre la base de la mayor frecuencia de problemas graves de comportamiento en niños que fueron seriamente descuidados durante el primer año o más de vida (como los miles de niños rumanos que se criaron en orfanatos manejados por el estado). Surgen problemas similares en monos que se crían en aislamiento, y los neurocientíficos están comenzando a entender cómo la falta de apego en la infancia altera el desarrollo de áreas emocionales del cerebro de los primates.

Sí. El desarrollo del cerebro depende de la actividad, lo que significa que la actividad eléctrica en cada circuito —sensorial, motora, emocional, cognitiva— moldea la manera en que se arma el circuito.Como los circuitos de computadoras, los circuitos neuronales procesan la información por medio del flujo de electricidad. Sin embargo, a diferencia de los circuitos de computadoras, los circuitos de nuestros cerebros no son estructuras fijas. Cada experiencia –ya sea ver un arco iris por primera vez, montar en bicicleta, leer un libro, compartir un chiste– estimula ciertos circuitos neuronales y deja a otros inactivos. Los que están constantemente estimulados con el tiempo se verán fortalecidos, mientras que los que rara vez son estimulados es posible que se reduzcan. O, como a veces dicen los neurocientíficos: “Las células que se disparan juntas, se conectan juntas.” La eliminación de circuitos neuronales no utilizados, que también se denomina “poda”, puede sonar dura, pero por lo general es algo bueno. Simplifica el procesamiento neuronal de los niños, haciendo que los circuitos restantes funcionen con mayor rapidez y eficiencia. Sin la poda sináptica, los niños no podrían caminar, hablar ni siquiera ver adecuadamente.

Sin embargo, hay ciertos aspectos de la estructura y la función del cerebro que se nivelan durante el desarrollo. Por ejemplo, el número de picos de neuronas incluso antes del nacimiento; unos 100 mil millones se forman durante los primeros 5 meses de gestación. (La evidencia reciente sugiere que las nuevas neuronas se producen a lo largo de la vida, aunque con mucha menos rapidez, y probablemente en cantidades suficientes solo para reemplazar aquellas que mueren gradualmente).A pesar de la gran cantidad de neuronas presentes en el momento del nacimiento, el tamaño del cerebro mismo aumenta más gradualmente. Este crecimiento se debe en gran medida a los cambios en las neuronas individuales, que están estructurados de forma muy similar a los árboles. Por lo tanto, cada célula cerebral comienza como un pequeño árbol joven y solo gradualmente brota sus cientos de largas dendritas ramificadas. El crecimiento del cerebro (medido como peso o volumen) se debe en gran medida al crecimiento de estas dendritas, que sirven como el punto de recepción para la entrada sináptica de otras neuronas.Otra forma de medir el desarrollo del cerebro es observar la velocidad del procesamiento neuronal. El cerebro de un recién nacido funciona mucho más lentamente que el de un adulto, transmitiendo información unas dieciséis veces menos eficientemente. La velocidad del procesamiento neuronal aumenta drásticamente durante la infancia y la niñez, alcanzando su máximo alrededor de los 15 años. La mayor parte de este aumento se debe a la mielinización gradual de los axones de las células nerviosas (los «cables» largos que conectan una neurona con las dendritas de otra neurona). La mielina es una sustancia grasa muy densa que aísla los axones de forma similar a la envoltura de plástico en un cable de alimentación, lo que aumenta la velocidad de transmisión eléctrica y evita la interferencia entre las fibras nerviosas adyacentes. La mielinización (el recubrimiento o recubrimiento de los axones con mielina) comienza alrededor de la semana 12 o 13 del embarazo, aumenta durante el nacimiento y es más rápida en los primeros 2 años, pero continúa tal vez hasta los 30 años de edad. La mielinización está inducida por las experiencias internas y externas. Mientras más experiencias positivas tienen el bebé en todo su proceso de formación antes y después del nacimiento mayor es la conductividad mielítica que tienen. El desarrollo sináptico es un problema más complicado. Las sinapsis son los puntos de conexión entre el axón de una neurona y la dendrita de otra. Si bien la información viaja a lo largo de una sola neurona como una señal eléctrica, se transmite a través de la sinapsis mediante la liberación de pequeños paquetes de sustancias químicas o neurotransmisores. En el lado receptor (postsináptico), los receptores especiales para neurotransmisores cambian la señal química en una señal eléctrica, repitiendo el proceso en la siguiente neurona de la cadena. El número de sinapsis en la corteza cerebral alcanza su máximo durante los primeros años de vida, pero luego disminuye aproximadamente un tercio entre la primera infancia y la adolescencia.

En el próximo post hablaremos del cambio de malos hábitos. Hasta la próxima.
despedida
Zelidéh López
Orientadora familiar

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